r1uQkqoXe 1256x620Fuente: Clarín, 29 de enero de 2019 - Ver artículo original

Educar en y para la paz es tarea esencial de nuestras instituciones escolares. Es en el aula y en el patio de las escuelas donde convivimos y experimentamos oportunidades de debatir, reconocer la diversidad y desarrollar capacidades para resolver nuestros conflictos y diferencias, aprendiendo a hacerlo sin recurrir a ninguna forma de violencia. Con este objetivo nacen estrategias pedagógicas como planes de convivencia, formación en la expresión de emociones, equipos de educadores entrenados en contener y aplicar estrategias de resolución de diferencias. Aún en los contextos de mayor violencia social, los docentes se desafían a construir ambientes pacíficos al interior de los espacios escolares.

¿Pero qué ocurre en los ambientes virtuales? Es aquí donde reside probablemente el mayor desafío en el ámbito de la educación para la paz. Nuestros estudiantes cohabitan un mundo real y mundo virtual donde los límites no siempre están claros y las reglas de convivencia, respeto y autocuidado son diferentes.

Educar para la paz también debe considerar formar para la convivencia pacífica en las redes sociales, la comunicación digital, el respeto por la privacidad y el autocuidado. Estos valores y hábitos constituyen la base de una nueva dimensión ciudadana, la ciudadanía digital.

Las nuevas generaciones, y las anteriores también, somos parte de diversas comunidades virtuales en las que nuestros comportamientos tienen consecuencias. Velar por que nuestros actos aporten positivamente a estas comunidades, es uno de nuestros deberes como ciudadanos digitales.

Y son los mismos ambientes digitales los más adecuados para formar y desarrollar hábitos en las nuevas generaciones. Hacer de lo digital un espacio seguro y formativo para tomar conciencia y valorar las oportunidades de la ciudadanía digital, junto con entregar herramientas concretas para resguardar la seguridad e integridad de los más jóvenes, son parte de las tareas que tenemos a disposición.

La paz es una condición deseable y frágil a la vez. Probablemente las principales amenazas residen hoy en la violencia verbal, la publicación de noticias falsas, la destrucción de la reputación personal y la pérdida de interacciones sociales de calidad. Al mismo tiempo, las redes de comunicación digital ofrecen una oportunidad inigualable de convivencia y respeto por la diversidad. La diferencia puede definirse en nuestra capacidad como docentes de formar ciudadanos digitales responsables y defensores de la paz.

Hugo Martínez es Profesor y Director Pedagógico de COLEGIUM.